Debrief.
Conference series Zak World of Façades Editions, speakers and registration
Follow

Published in the language of the original session. The English translation is provided for reference and may not be fully accurate, please verify technical terms against the source.

Anna Lloret Papaseit explica cómo Hotel Tower One integra vegetación en una fachada en altura. La ambición biofílica depende de que viento, estructura, riego, estrategia de fuego, acceso y mantenimiento se diseñen con el mismo rigor que la plantación.

El paisaje alcanza la torre
El paisaje alcanza la torre. Terrazas y bordes plantados llevan la vegetación a los niveles ocupados para que la fachada verde se experimente desde habitaciones y espacios compartidos, no solo desde lejos.

La vegetación en una torre transforma la fachada de un conjunto estático en un sistema vivo. Las plantas crecen, pierden hojas y necesitan agua; el viento y el sol cambian con la altura y la orientación; los jardineros requieren acceso seguro mientras los equipos de fachada siguen necesitando llegar a juntas y vidrio. Hotel Tower One incorpora esas variables a la arquitectura desde el principio. La vegetación no es una decoración añadida, sino otra capa diseñada de la envolvente.

La vegetación cambia con la altura

Las condiciones en la base de una torre no son las mismas que cerca de la coronación. El viento se vuelve más fuerte y turbulento, la exposición solar cambia alrededor de la elevación y el secado puede acelerarse. La selección de especies y la geometría de soporte deben responder al microclima y no repetir verticalmente una única paleta paisajística. La fachada tiene que proteger la vegetación sin crear elementos que se vuelvan inseguros con el viento. Esta variación también modifica la experiencia del edificio. Las terrazas inferiores pueden admitir una plantación más densa y contacto directo, mientras que los niveles altos necesitan especies más resistentes o zonas más protegidas. El objetivo no es uniformidad botánica, sino mantener una relación coherente con la naturaleza bajo condiciones distintas. La composición cambia a medida que la plantación madura y acerca la fachada al paisaje más que a un revestimiento convencional.

La estructura sostiene mucho más que macetas

Las jardineras contienen tierra húmeda, agua retenida y vegetación madura, añadiendo carga permanente al borde del forjado. Los soportes también resisten el viento transmitido por tallos, pantallas y sistemas trepadores. Esas fuerzas necesitan un camino claro hacia la estructura sin crear puentes térmicos descontrolados ni comprometer la impermeabilización. El sistema de plantación debe coordinarse con la geometría de fachada y no añadirse una vez terminada. La posibilidad de sustitución importa tanto como la carga inicial. Una jardinera, una línea de riego o una pieza de soporte deben ser accesibles sin desmontar grandes superficies. El drenaje necesita recorridos que no manchen acabados ni saturen la construcción contigua. Cuando la plantación está junto al vidrio, debe seguir siendo posible acceder a sellos y sustituir unidades. La mantenibilidad es lo que separa una fachada verde diseñada de una simple imagen vegetal.

La plantación necesita soporte estructural
La plantación necesita soporte estructural. La fachada integra marcos y zonas de jardineras capaces de resistir el peso combinado de tierra, agua y vegetación madura en altura.

La seguridad frente al fuego condiciona la continuidad

La vegetación continua puede introducir material combustible y posibles vías verticales si no se interrumpe adecuadamente. Tierra, hojas secas, mallas de soporte y componentes de riego deben considerarse dentro de la estrategia de fuego. En un edificio alto esto puede afectar a la separación de zonas plantadas entre plantas y a la elección de especies o sustratos. Una fachada verde no puede darse por inocua solo porque su material sea natural. La continuidad visual puede mantenerse aunque existan interrupciones ocultas de las vías de riesgo. Soportes no combustibles y un mantenimiento controlado reducen la acumulación de combustible. El riego mantiene sanas las plantas, pero no sustituye una medida de seguridad diseñada. Lo decisivo es el momento de integración: la ingeniería de fuego debe entrar lo bastante pronto para que sus exigencias formen parte del concepto paisajístico y no aparezcan después como barreras ajenas al proyecto.

La vegetación se convierte en la capa exterior
La vegetación se convierte en la capa exterior. Una plantación densa ocupa el borde del edificio, aporta sombra y privacidad y modifica el microclima alrededor del acristalamiento.

El mantenimiento forma parte de la fachada

Una fachada convencional ya necesita limpieza e inspección periódica. La vegetación añade poda, reposición, comprobación del riego y control de salud vegetal. Hotel Tower One depende por eso de rutas de acceso coordinadas y posiciones seguras de trabajo. La estrategia de mantenimiento se convierte en geometría y no queda como una nota operativa para la propiedad al final del proyecto. Esto afecta a la profundidad de las terrazas, barandillas, puntos de anclaje y disposición de parterres. Si cualquier intervención exige acceso suspendido, el cuidado se vuelve caro y probablemente se reduzca. Si los trabajadores pueden alcanzar la mayoría de zonas de forma segura desde terrazas, el paisaje tiene más posibilidades de mantenerse sano. La arquitectura biofílica solo es creíble cuando el acceso físico y el plan operativo sostienen la apariencia prometida.

El mantenimiento se diseña desde el inicio
El mantenimiento se diseña desde el inicio. Las zonas plantadas accesibles permiten podar, revisar el riego y sustituir especies sin convertir el cuidado rutinario en una operación improvisada.

La biofilia funciona a través de la ocupación

El valor del proyecto no está únicamente en la imagen lejana de una torre verde. La vegetación entra en la experiencia diaria de habitaciones, balcones y terrazas compartidas. Puede sombrear vidrio, suavizar deslumbramiento, dar privacidad y acercar cambios estacionales a la línea de fachada. Son beneficios difíciles de condensar en una única métrica, pero centrales en el atractivo del diseño biofílico. También dependen de ingeniería dura. Análisis de viento, soporte, impermeabilización, drenaje, separación frente al fuego y acceso hacen posible la capa viva. La lección no es que toda torre deba plantarse. Es que los sistemas vivos necesitan el mismo rigor técnico que el vidrio y el metal. Cuando lo reciben, la fachada puede mediar simultáneamente entre clima y experiencia humana.

La biofilia depende del montaje
La biofilia depende del montaje. La secuencia constructiva muestra soportes de plantación e interfaces de fachada ensamblándose conjuntamente y confirma que la capa viva forma parte del sistema de envolvente.
Synthesis based on the presentation by Anna Lloret Papaseit (Batlleiroig) at Zak World of Façades Barcelona, 12 March 2026. Watch the full recording via the link above.